02 abril 2006

MARGARITAS

Las margaritas tienen, como se sabe, la prodigiosa facultad de responder a consultas amorosas.
El enamorado curioso debe apoderarse de una margarita cualquiera. Acto seguido, pensará en aquella persona cuya disposición deseare conocer. Luego arrancará los pétalos de la flor uno a uno. A cada pétalo corresponderá un dictamen recitado en voz alta.
Me quiere mucho, para el primero, poquito, para el segundo; nada, en el tercero.

Los cientistas sueñan con que la genética vendrá a resolver sus problemas sentimentales, creando margaritas que siempre responderán mucho.
También se ha pensado en la posibilidad de obtener respuestas mas variadas mediante la creación de nuevos dictámenes: hasta decir basta, bastante, relativamente poco, vaya y pase, casi nada, ni loco que estuviera.

La fe en las margaritas va empalideciendo en estos días. Los últimos fieles son son tal vez los amantes rechazados, esas personas que insisten en preguntar lo que ya se les contestó y que se contentan con las respuestas favorables de flores, brujas y horóscopos, mientras que las mujeres que aman bailan con otros señores en la Enramada.

Fragmento de " Margaritas" de Alejandro Dolina


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