
Olga Cosentino ESPECIAL PARA CLARIN
Llegó finalmente al escenario mayor del Teatro San Martín
la versión de Rey Lear de Shakespeare concebida y dirigida
por Jorge Lavelli e interpretada por Alejandro Urdapilleta,
Roberto Carnaghi, Pompeyo Audivert y un gran elenco.
Se trata de la tragedia del Bardo que más acabadamente
sintetiza la complejidad de lo humano y la imposibilidad
de resolver de manera unívoca la polaridad entre bien y mal,
sensatez y locura o verdad y mentira. La grandeza de esta historia
inspirada en el destino de un legendario rey celta obstinado en
premiar la obsecuencia y castigar la sinceridad de sus hijas, amigos
y vasallos. La decadencia y el derrumbe del hombre es reflejo de un
orden social y cultural en camino hacia la autodestrucción.
La mirada, fácilmente asociable a ciertas crisis de transición como
la posguerra del siglo XX o los actuales conflictos bélicos de raíz
económica, religiosa o política, excede los límites de lo histórico.
Por eso, más que una tragedia sobre las equivocaciones o iniquidades
de uno o varios antihéroes, se trata de una visión apocalíptica,
en el sentido etimológico de "descubrimiento" o "revelación".
El deseo de que el hombre abandone la furia por tener las cosas
y empiece, por fin, a tenerse a sí mismo.