08 septiembre 2006

MAESTROS QUE MOLESTABAN

Por: Carlos del Frade
Fecha publicación:10/09/2004


'Las escuelas son la democracia...Necesitamos hacer de toda la República una escuela', dijo Domingo Sarmiento antes de hacerse cargo de la presidencia de la Nación, en agosto de 1868. Tal vez por eso de que las escuelas son la democracia, el terrorismo de estado mató y desapareció a 606 maestros. Y la República no fue una escuela, sino un pizarrón negro y mudo. Estas historias tan comunes en los años de la noche carnívora del terrorismo de estado señalan la importancia de la conciencia política entre los trabajadores de la educación. Mientras el gobierno de la provincia de Santa Fe vuelve a blandir la amenaza de descontar los días de huelga y no ofrecer ningún incremento serio para los que cobran el tercer básico más bajo del país, los maestros decidieron seguir en lucha ante un estado que parece jugar solamente a favor de las grandes aceiteras.Postales'En la noche del 24 de marzo de 1976, un maestro caía asesinado en Tucumán. Por el Operativo Independencia, el general Antonio Domingo Bussi, tenía entonces a su mando todas las tropas militares y policiales de la provincia. Un grupo policial militar recibió la orden de asaltar el local del gremio de los educadores, donde vivía Isauro Arancibia, fundador de CTERA.Cuando Isauro concurrió al sepelio del secretario general de la FOTIA, Atilio Santillán, recién asesinado, le dijeron al oído 'maestro, mañana es el golpe, no vuelva al gremio porque lo matan'. Tal vez supo allí mismo que él volvería precisamente a su lugar. Que nadie tenía el derecho a derrumbar las puertas de la casa de los maestros. Esperó a los golpistas con dos escopetas de caza en una piecita. Debían ser como las cuatro de la mañana cuando se llevó a un asesino a otro mundo y él cayó con cien balazos en el cuerpo.No era propietario más que de unos cuantos discos de pasta, un tiralíneas y algo de ropa. Pero sus hermanas acababan de regalarle un par de zapatos marca Delgado por haber cumplido cincuenta años. Los zapatos no figuraban en el acta policial levantada después del crimen.En la cuenta suiza del general Bussi, recién hallada y denunciada internacionalmente, y que la cancillería argentina trató de esconder hasta el final, está el par de zapatos. La hora ha llegado. Bussi deberá ser sometido a juicio por delito común (después de haberse salvado por el punto final).Deberá decir por qué mintió en la declaración jurada de bienes ante la Cámara de Diputados de la Nación, pero también en cuál de los ceros de la cuenta suiza está el par de zapatos del maestro asesinado', escribió el periodista, historiador y docente tucumano Eduardo Rosenzvaig.