Saturno, dios romano de los campesinos, equivalente al Cornos griego, fue advertido por el oráculo de que uno de sus hijos los destronaría, por lo que se los comía a medida que nacían. Uno de ellos, Júpiter, logró escapar y lo echó del Cielo.
Basándose en esta leyenda, Goya realizó sobre una de las paredes de la planta baja de la Quinta del Sordo uno de los cuadros más terroríficos de la historia del arte. Perteneciente a la serie de las Pinturas Negras, esta obra refleja el estado de ánimo del artista y de los fantasmas que asediaban su vejez: sordera, enfermedades, la consecuencia de la guerra, desilusión por el renacer del absolutismo y el fracaso de las ideas de la Ilustración en España.