Hoy leí en Pagina 12 una serie de reportajes realizados a este gran escritor argentino.
Siempre que leo algo de Arlt me emociono doblemente, primero porque me parece genial y segundo porque me recuerda a Carlos Vivas, un señor que admiré por muchas cosas y al cual le debo gratitud por: su dulce compañía en tantas obras de teatro, haberme hablado de Perón, de Rosas, del tango y de hacerme conocer a José María Vilches antes de que muriera.
...No aprendí mucho de contabiliadad en sus clases, pero a quien le importa.
Arlt dice:
Si por cultura se entiende una psicología nacional y uniforme creada por la asimilación de conocimientos extranjeros y acompañada de una característica propia, esta cultura no existe en la Argentina. Aquí lo único que tenemos es un conocimiento superficial de libros extranjeros. Y en los autores una fuerza vaga, que no sabe en que dirección expansionarse.
No hay una cultura nacional. Y las obras que llamamos nacionales como el Martín Fierro, solo pueden interesarle a un analfabeto. Ningún sujeto sensato podría deleitarse con esa versada, parodia de coplas de ciego que ha enternecido según parece a los corifeos de la nueva sensibilidad.
-¿ Qué opino de mi mismo? Que soy un individuo inquieto y angustiado por este permanente problema: de que modo debe vivir el hombre para ser feliz, o mejor dicho, de que modo debería vivir yo para ser completamente dichoso.
Tengo una fe inquebrantable en mi porvenir de escritor. Me he comparado con casi todos los del ambiente y he visto que toda esta buena gente tenía preocupación estética o humana, pero no en sí mismos, sino respecto de los otros. Esta especie de generosidad es tan fatal para el escritor, del mismo modo que le sería fatal a un hombre que quisiera hacer fortuna ser tan honrado con los bienes de otro como con los suyos.
Creo que en esto le llevo ventaja a todos. Soy un perfecto egoísta.
Si por cultura se entiende una psicología nacional y uniforme creada por la asimilación de conocimientos extranjeros y acompañada de una característica propia, esta cultura no existe en la Argentina. Aquí lo único que tenemos es un conocimiento superficial de libros extranjeros. Y en los autores una fuerza vaga, que no sabe en que dirección expansionarse.
No hay una cultura nacional. Y las obras que llamamos nacionales como el Martín Fierro, solo pueden interesarle a un analfabeto. Ningún sujeto sensato podría deleitarse con esa versada, parodia de coplas de ciego que ha enternecido según parece a los corifeos de la nueva sensibilidad.
-¿ Qué opino de mi mismo? Que soy un individuo inquieto y angustiado por este permanente problema: de que modo debe vivir el hombre para ser feliz, o mejor dicho, de que modo debería vivir yo para ser completamente dichoso.
Tengo una fe inquebrantable en mi porvenir de escritor. Me he comparado con casi todos los del ambiente y he visto que toda esta buena gente tenía preocupación estética o humana, pero no en sí mismos, sino respecto de los otros. Esta especie de generosidad es tan fatal para el escritor, del mismo modo que le sería fatal a un hombre que quisiera hacer fortuna ser tan honrado con los bienes de otro como con los suyos.
Creo que en esto le llevo ventaja a todos. Soy un perfecto egoísta.