10 febrero 2007

DIAS CONTADOS



Ayer fuimos a ver "Días contados", la segunda hija teatral de Oscar Martínez.

La obra trata acerca de la vida de Ana (Cecilia Roth) quien es una escritora muy sagaz, ingeniosa y a veces un tanto hiriente.

La trama se desarrolla principalmente en un hospital donde Carmen (Claudia Lapacó), está internada desde hace unos días.

La relación vincular de la protagonista con su madre es terrible, no es mucho mejor con su hermano ( Carlos Santamaría) o con su ex marido (Gustavo Garzón).

Comenta Oscar Martinez: “No saber amar, no significa que no se ame". Ese precepto vale para Días Contados, una historia cuyo eje es la relación entre una madre y una hija. ¿Existe un vínculo más entrañable y a la vez más complejo? Amar no nos convierte ni en sabios, ni en santos, ni en inofensivos. Sin embargo, cuando logramos "saber amar" y ser amados, -ya sea como padres, como hijos, como hermanos o como esposos-, accedemos al único sentido al que la tragicomedia de nuestros días puede aspirar. A esta conquista también aspira Ana, nuestra protagonista; y Carmen, su madre. Esta peripecia se resume en los días que Ana nos cuenta”.

Cuando hace un tiempo vi "Ella en mi cabeza" con el genial Hugo Chavéz salí pensando como alguien podía escribir un guíon así, sencillamente maravilloso.

Ayer las frases de Shakespeare y Kundera mechadas al principio de la obra atrapan al espectador que gusta de la lectura y la psicología.

No se la pierdan, los diálogos son justamente eso "IMPERDIBLES".