Algunas amas de casa tiene la fortuna de no ocuparse del lavado de las prendas de su familia. No es mi caso...
La señora que colabora en los quehaceres doméstricos viene, con suerte una vez por semana, siempre y cuando el cometa Halley se vea desde el planeta Tierra.
¡Como falta esa mujer!
Y yo que soy una mina bastante ordenada tengo un problema existencial con las medias de todo tipo: las de nylon, las de Disney, las de fútbol, las largas, las cortas. Mi quilombo no resiste color, tamaño, raza ni religión.
Hace un tiempo se me ocurrió una idea brillante. Me compré una bolsa para las medias solitarias y las puse todas juntas a la espera de su MEDIA NARANJA.
¿ Qué pasó ?
La señora que colabora en los quehaceres doméstricos viene, con suerte una vez por semana, siempre y cuando el cometa Halley se vea desde el planeta Tierra.
¡Como falta esa mujer!
Y yo que soy una mina bastante ordenada tengo un problema existencial con las medias de todo tipo: las de nylon, las de Disney, las de fútbol, las largas, las cortas. Mi quilombo no resiste color, tamaño, raza ni religión.
Hace un tiempo se me ocurrió una idea brillante. Me compré una bolsa para las medias solitarias y las puse todas juntas a la espera de su MEDIA NARANJA.
¿ Qué pasó ?
Un día me puse a formar los pares, con la seria intención de emparejar lo que se había desunido,pero mi tarea resultó, por lo menos... frustrante. Ninguna media coincidía con la otra.
Y ahí, en mi cabeza y al mejor estilo de Hamlet surgieron dos preguntas:
¿ Dónde habrían ido a parar las mitades rebeldes, disidente, perdidas, gastadas, descoloridas...cansadas?
¿ Por qué, por más que intentemos volver a unir lo que fue nuevo, armonioso, perfecto, correspondido...a veces no se puede?
...Y termine con mi respuesta poco psicoanalítica de los últimos años.
PORQUE SI, muchas veces las cosas pasan mas allá del esfuerzo, de las ganas, de lo planeado...de lo esperado.
Y bue...mirar un par de medias nuevas, me dije...o no?
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